domingo, 13 de agosto de 2017

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OPINIÓN: El éxito de “Moisés y los diez mandamientos” en el Perú y Latinoamérica no es un milagro


¿Qué tan necesario es tener una producción, hoy en día, como “Moisésy los diez mandamientos” en señal abierta?. Efectivamente, la actualidad nos dice que las producciones televisivas deben competir, o al menos tratar de hacerlo, con otros productos de factura más cinematográfica. En tiempos de streaming y donde Netflix cada vez acapara más, incluso muchas de las grandes empresas están optando por su propia televisión por catálogo (Disney, acaba de anunciar su propio servicio de streaming rompiendo con Netflix), los enlatados, termino referido despectivamente a producciones de bajo costo y que se usa como relleno de parrilla, son cada vez más escasos y siempre terminan repitiéndose, preferentemente, a nuevas propuestas que son más de lo mismo, pero sin éxito alguno (siendo la excepción a la regla “La rosa de Guadalupe”, con su “factor religioso” y de capítulo autoconclusivo).

En este contexto, las producciones turcas están cada vez mejor posicionadas en el mercado latinoamericano, incluyendo el Perú, siendo favoritas del horario prime de los canales de señal abierta. Su dinámica de series semanales y por temporadas, algunas con más de dos horas de duración, hacen factible lo que hoy se espera de la televisión, no solo eso, sino también tienen lo más importante: no dejan de ser novelas. Dos buenos ejemplos de esto serían los seriales que se emiten por atv, que también trasmite novelas turcas con regular sintonía para ser el canal que es; siendo Karadayi una producción de alto nivel que esta desperdiciada en las tardes; mientras que “La esposa joven, a las 7:00 p.m., se anunció su continuación directamente como segunda temporada, algo nunca usado en la televisión nacional, al menos no, en una novela.

Precisamente esto ocurre con Moisés y los diez mandamientos. Una producción de origen brasileño que increíblemente no pertenece a la todopoderosa rede globo, sino está auspiciada por una iglesia llamada “Iglesia universal del reino de Dios” (quizás a mas de uno le suene mas si digo "Pare de sufrir") y se emitió en su canal rede record - de ahí entiendo que cuando hice la crítica al primer capítulo de la novela (Moises y los diez mandamientos, ¡Culebrón bíblico!) encontré una línea de dialogo en contra del aborto-. Continuando, la producción bíblica coge los más importantes pasajes de la historia de su protagonista y añade a él elementos totalmente telenoveleros, siendo la más atractivo y punta de lanza sus efectos especiales. Si bien es cierto cada vez que se anuncia el titulo viene acompañado del slogan “la novela” como para no hacer olvidar al televidente peruano que por más plagas en cgi están viendo un culebrón (bíblico), también se puede vender como serie, y que en su producción por capitulo (ojo al término, ya que esto solo se menciona en series americanas cuando se hablan de costos) está la cifra de 200 mil dólares, siendo el capítulo  más caro, por obvias razones, cuando Moisés abre el mar rojo costando los 300 mil dólares.


La novela de Moisés y compañía viene siendo un éxito tanto en su país donde logro hacerle competencia a las novelas de la globo - todo un mérito si se tiene en cuanta la estadística que esto no sucedía desde la fenecida rede Manchete y sus novelas de corte erótico (“Pantanal”, “Doña Bella” y “Xica Dasilva”) -, y en la región en países como Chile, Bolivia o Argentina donde sus canales han podido levantar sintonía. Su éxito es tal que en su emisión por Polonia (uno de los pocos países de la región europea que consume novelas latinoamericanas) se emitio en dos canales a la misma vez, y siempre con éxito.

En el Perú, se encuentra en la ultima plaga, y viene peleando punto a punto con la novela de Michelle Alexander “Mujercitas” que desde su estreno ha sufrido un bajón, para una parrilla de américa tv que se ha visto resentida post final de “Al fondo hay sitio”, siendo su reemplazo, “De vuelta al barrio”, una teleserie que no ha tenido el éxito esperado. Las cifras nos dicen que Moisés y los diez mandamientos pasa las dos cifras de rating y que está entre los 14 y 15 puntos. Una audiencia sólida, de la que se podría decir que si ven la novela, la siguen y la comentan como si fuera la serie americana del momento.    

domingo, 6 de agosto de 2017

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LA PREGUNTA: ¿Dónde está lo salvaje de “EN TIERRAS SALVAJES”?


Es obvio que Salvador Mejía sabe que sus últimas producciones han sido una mierda. Por eso, quizás, esta ''En tierras salvajes'' está hecha de una manera más superficial como la mayoría de producciones mexicanas de un par de años atrás donde las locaciones, porque la tecnología lo permite, se ven bien. Otro asunto es que sean realistas y no solo quede en plan comercial turístico. Aquí pasa exactamente eso. 

La historia es una original de los autores de las series españolas "Gran Reserva", "Gran Hotel" y "Velvet" (las dos primeras con adaptaciones mexicanas) que de un tiempo aca han sido el ejemplo a seguir de la critica profesional (la mía es amateur) de como se puede hacer telenovela en formato serie. La adaptación corre por encargado de Liliana Abud, vieja compinche del productor.

La premisa de la telenovela es tres hermanos que se enamoran/pelean de la misma mujer, porque siempre tienen que ser tres si no, no funcionaria. Tenemos a la protagonista que viste y se maquilla igual en ciudad capital como en las tierras salvajes. La prima (jovencita) que llega y otro “tano” de Vino el Amor. El protagonista es un héroe que rescata personas de incendios forestales. El otro hermano tiene una amante (rubia y que se pasa de buena). El villano vivirá para arruinar el negocio de la familia (un aserradero). Los hermanos hacen ejercicios cortando arboles con hacha, (aunque esos músculos son de gimnasio). La madre quiere que sus “niños” se casen con chicas de su nivel; a los veinte minutos ya hay una escena de cama, etc.

A eso hay que sumarle detalles como el comienzo ¿en serio no se entendería la novela si no ponemos la escena donde Diego Olivera y Claudia Álvarez se conocen?, incluso la escena del matrimonio me parece relleno, ya que la novela dura más cincuenta minutos (como mala praxis de todas las novelas mexicanas, últimamente) y recién cuando se conocen los protagonistas siento que la historia arranca de verdad.

De las actuaciones hay poco que comentar. Cristian de la Fuente no actúa, sino suda. Daniela Romo cada vez que habla mueve las manos como si se estuviera espantando una mosca invisible. Me recuerda a la mala villana que hizo en “Triunfo del amor”, también de Salvador Mejía. La chica que hace de la prima esta verde. La villana tiene un aire a Kimberly dos ramos. Mientras que el elenco lo completa Cesar Evora, Martha Julia, Lisardo, Salvador Pineda, Fabian Robles, Miguel Angel Biaggio; actores de relleno como Luis Xavier, y Ninel Conde y su "par de talentos" que se no se desaprovechan desde la intro de la novela. Para mi sorpresa, y no me pregunten porque, Claudia Álvarez se me hace la más rescatable.

En cuanto a la producción hay un par de paneos y tomas aéreas; lo raro es que cuando entran a escenografía me parece estar viendo una novela de las que hacia Telemundo antes de las narconovelas. La intro de la novela es una más de televisa cantada por el Buccky, no le va.


Ahora, la pregunta era ¿dónde está lo salvaje de “En tierras salvajes”? será porque los protagonistas no están afeitados, en las escenas de cama o en la lencería (negra) de la rubia. Además, ¿qué paso con los machos mexicanos?. Cristian de la Fuente es chileno, mientras que Diego Olivera y Horacio Pancheri son argentinos. ¿Acaso ya no hay galanes mexicanos?  

martes, 1 de agosto de 2017

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LA PREGUNTA: ¿Es "Rastros de Mentiras" una historia mas convencional de lo que aparenta?


Rastros de Mentiras es una telenovela atípica. Lo que debería ser "lo importante" se dice así nomas como si fuera mas "parte de" la intriga de la telenovela en algún momento. Pero, antes que nada hay que resaltar el inicio de la telenovela. Lo que no pudo Michelle Alexander en Valiente Amor, lo vemos aquí. Una toma impresionante de Machu Picchu, el valle del Urubamba, el tren (en pleno movimiento) de Machu Picchu- cuzco, la plaza de la ciudad imperial. Además, locaciones en Bolivia.

La telenovela es una producción de la globo de pies a cabeza. Lo mismo sucede para mal. Tenemos los tópicos brasileños de siempre. Protagonistas blancos. Una familia de clase media y otra millonaria. El elemento gay que aquí es el hermano y villano de la historia. Es otra telenovela por etapas.

El guion de la historia o simplemente porque pueden y quieren sirve para que el inicio en la ciudadela sea aprovechado para estar lleno de misticismos. Desde que la protagonista abre los brazos, cuando conoce al mochilero de filosofía hippie y hacen el amor por primera vez en la carpa alumbrados por el fuego de la fogata. Mientras que peca de "calidad" a la hora de ver paisajes tipo postal (con una paisana y sus ovejas incluido) en el trayecto cuzco- Bolivia que son bonitas de ver, pero no aporta nada más que el simple gusto paisajístico.

El tiempo de la telenovela sorprende. Todo pasa en el primer capítulo, tanto que la mayoría de cosas pierden interés. Como cuando Félix le revela a Paloma que es hija adoptada, ya antes lo sabíamos en una conversación previa que, además, nos hace conocer la motivación principal del villano que es quedarse con el hospital de la familia. Después, el único interés de Paloma es fugarse. Mientras que Felix no se cansa en ayudarla.

El doblaje que se escucha es el neutro para latinoamerica. Aunque me queda la sensacion que la voz de Felix original va mucho mas acorde a sus expresiones corporales. Un poco mas de lo mismo podria decirse de la entrada como tipica intro elitista y/o subliminal de las novelas globales.

En cuanto a las actuaciones el que más llamó la atención en su momento fue el actor que interpreta a Félix. Un personaje que viste regio, villano amanerado y, sobre todo, da la sensación de contenido ¿será el alegoría a su sexualidad? como el guion quiere hacerlo simpático, cosa que logra, tiene frases como ''si quieres abrazarme, saca cita'' o ''... te pareces a una ratita''. La actriz que interpreta a Paloma es una belleza y da la sensación de ser limitadita mentalmente. Hecha para el papel. Mientras que el actor que interpreta a Bruno pareciera que en cada escena se esforzaron para convencerlo de que era actor (le pasa una tragedia doble y llora). Es la primera vez que veo actuar a Susana Viera, la actriz llego en su momento al Perú para promocionar la novela. La mujer hablaba hasta por los codos.

La telenovela tiene cosillas como el embarazo que no se descubre; la escena del nacimiento en el baño; que justo suceda una pelea para que Félix cargue a la niña y se la lleve sin que nadie lo vea. En la calle donde la abandona no había un alma. Pero cuando la recoge bruno aparece un taxi como si lo hubieran llamado por Uber. Mientras que en otras lo que fuerza son lineas de dialogos (la madre se dice a sí misma “que tonta fui, a pesar de ser doctora no me di cuenta del embarazo” como si con eso al televidente se le convenciera que se puede ocultar un embarazo usando ropa ancha).

Por eso pregunto si rastros de mentiras es una telenovela más convencional de lo aparente. Porque los rastros que deja son más claros que el agua, menos para los personajes de la novela.

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